Sexualidad sagrada

Sexualidad sagrada

La sexualidad sagrada significa integrar todos los aspectos de nuestro ser y nuestro estilo de vida; desde cuidar lo que comes y cuidar tu cuerpo, incluyendo tu cuerpo emocional, el mental, el espiritual y el sexual. Esta integración total nos permite alcanzar una vida saludable, sentirnos sanos y por consecuencia felices. Y es que muchas veces vemos a la sexualidad como una acción y no como algo que somos y que nos ayuda a crear.

El sexo nos permite desarrollar nuestra infinita capacidad de amar; nos ayuda a rejuvenecer, a sanar. Somos seres sexuales y espirituales, y al cultivar estos dos aspectos tenemos por resultado una vida más íntegra y completa que nos lleva a la iluminación.

Debemos entender y aprender que la sexualidad es un verdadero arte. Y para desarrollar ese arte tenemos que ser íntegros y tomar conciencia. Las culturas de oriente -chinos, hindúes y japoneses- desde hace muchos siglos, practican ese ser consciente sin los tabús que caracterizan a las civilizaciones occidentales. Estas culturas conocen, aceptan y saben que la sensualidad, la sexualidad y el placer los hace personas más libres y logran expresar su verdadera esencia con ese aspecto integral que ya mencioné antes. La sexualidad sagrada nos guía en el camino para retomar nuestro verdadero papel en el mundo.

La energía sexual se activa en la base de la espina dorsal, por lo tanto también activa todos tus centros de energía y células. Ahora, cuando tenemos sexo con conciencia y con amor, todas nuestras cualidades se expanden. Esa energía es la que nos conecta -como un lazo muy profundo a nivel energético- con la energía de nuestra pareja. Es así: conciencia, amor, conexión, energía.

Conviertan ese lugar para hacer el amor en un templo, usando velas, inciensos, y límpienlo de las demás energías. Denle prioridad a su vida sexual con su pareja, quedando en una cita una o dos veces a la semana. Cuando estén juntos miren a su amado por unos minutos y traten de conectarse con sólo mirarse antes de hacer el amor. Practiquen la gratitud y la apreciación con la persona con la que compartieron ese bello momento de intimidad plena.

Antes de hacer el amor es importante meditar unos 5 minutos y checar cómo te sientes, si aun traes contigo emociones del día o si, por algo, te sientes incómodo. Libera esas emociones con movimientos y meditación para que puedas crear tu espacio sagrado. Lo mismo debe hacer tu pareja. Luego, ya que crearon su “burbuja” en pareja, inviten a ese espacio a las emociones que deseen: amor, sensualidad, diversión, conexión. La idea es crear un espacio donde ambos estén cómodos y sin atraer la problemática del mundo externo o interno a un momento tan especial. Si sientes que alguna emoción llega, respira y libérala diciéndole a tu pareja que necesitas apoyo para hacerlo. Estén presentes en el aquí y ahora y comuníquense.

Muchos, todos. Recuerda que después de hacer el amor con conciencia y estando presentes, las energías que se movieron toman su lugar, y si sigues conectado con tu amante -ya sea con la mirada o la respiración o un abrazo- puedes absorber todos los beneficios de esas energías. Esto sólo es un ejemplo de lo bien que nos hace la sexualidad sagrada.

KV

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