¿Cruda moral sexual?

El problema no es tuyo, es de la sociedad. 

No es cierto, el problema sí es tuyo, la sociedad ha influido en muchas de nuestras creencias pero al saber que el problema es tuyo la solución también es tuya. Tienes cruda moral sexual porque no has marcado tus propios límites, probablemente por falta de auto conocimiento o por escuchar demasiado a los demás, a las revistas, a los blogs y a tus amigas que te dicen que si das a alguien en la primera cita eres una fácil, que si contestas el WhatsApp en menos de 15 minutos eres una rogona y que si te cogiste con un desconocido eres una puta que va a arder en el infierno. Y son estas voces las que te dan vuelta en la cabeza picándote como serpientes y dejando su veneno, un veneno que tú decidiste aceptar e internalizar como cierto, pero que no tiene por qué serlo.

Leí mucho de sexualidad consciente y tomando como reglas de oro todo lo que me encontraba, me di cuenta del desastre en el que tenía a mi vida sexual, de lo terriblemente mal que lo estaba haciendo y en este maldito estrés de ser coherente y hacer las cosas bien dejé de de coger por completo. Esperando así enmendar un poco los malos ratos que le había hecho pasar a mi florecita por no saber cómo decir que no. Me volví completamente purista e hice una lista larga de todas las características que debía tener un hombre si quería entrar en mi, siguiendo parámetros externos, haciendo caso a lo que los demás consideraban correcto, las cuales por supuesto se me olvidaban con un par de tequilitas (porque yo soy esa señora que se toma “sus tequilitas”) y de nuevo caía en este patrón de estar con hombres por los que no doy un peso y los cuales por supuesto no dan un peso por mi. Claramente la cruda moral era terrible y viví frustrada por no poder mantener mis piernas cerradas.

Y seamos honestos, nadie quiere vivir con una perpetua cruda moral sexual, así que dejé de lloriquear por mi moral distraída y empecé a observarme y conocerme para crear mi propias reglas. Me he dado cuenta que Intentamos encajar en las reglas de los demás y esto nos llena de angustia y ansiedad, nos cuesta trabajo entrar en otros moldes y tomamos lo externo como regla de oro olvidando que lo importante es conocernos. Tanto en el ámbito sexual como en la vida cotidiana debemos escucharnos, relajarnos un chingo y probar qué es verdad para nosotros y qué no. En este proceso puedes encontrarte en situaciones que no te gusten tanto, pero esto es sólo parte de la aventura, mientras más expandas tus horizontes más vas a saber tus límites y poder respetarlos.

Necesitas cagarla un par de veces para aprender lo que no quieres, ¿cómo sabes qué quiere decir “quema” si nunca has puesto tu mano al fuego? Vete poco a poco, rompe tus límites uno por uno para que veas con cuales sí te quieres quedar y cuales en realidad era una tontería. Conócete, explórate y sobre todo, por favor, relájate un chingo.

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