¿Tu pareja es territorial?

Lo vemos en perros, leones, y muchos otros. En un nivel biológico, nosotros seguimos siendo animales instintivos, provenientes de mamíferos y por lo tanto con una cierta tendencia a la territorialidad. Este es un mecanismo por el cual se dividen los recursos valiosos, que pueden ser la misma familia, o pareja. Lo que aporta como beneficio la territorialidad es que reduce las agresiones directas y evita posibles causas de lesiones.

Como humanos, creamos nuestros micro territorios aún en casa, definiendo nuestros cajones de ropa o lado del armario o baño. De cierta forma nos confiere confianza y seguridad.

Desde la psicología ambiental se puede entender mucho más la conducta territorial, sus implicaciones, y variables.

El problema es cuando este comportamiento se refleja en la relación de pareja. Algunos le llaman celos ansiosos, y tienen que ver con alejar posibles “predadores” de la pareja, como si se pudiera fácilmente cazar y ceder ante quien se le acerque. Este tipo de celos se diferencian de los celos reactivos porque no hay algo real sucediendo sino solo algo potencial por el espacio que ocupa la pareja.

Un ejemplo clásico es querer saber dónde está, y preocuparse por quién la rodea en ese lugar. “¿Van a haber personas del sexo opuesto en la fiesta/casa/oficina? ¿Por qué hay tanto silencio? ¿Te da pena hablarme enfrente de los demás? ¿No quieres que sepan que estás conmigo?”

Las personas territoriales prefieren acudir a espacios donde tengan un grado de control sobre quienes estarán ahí y qué tipo de interacciones habrán. Claro está, prefieren estar en su espacio y poder elegir quienes lo acuden. Los límites que dibuja una persona territorial son invisibles y se marcan conductas como el gesto, postura, y la ubicación, transmitiendo un mensaje claro y significativo.

En un lenguaje verbal se pueden escuchar cosas como “mantente cerca de mí, no te vayas lejos” o “no te le acerques a aquel tipo”. En un lenguaje no verbal, puede dirigir una mirada intimidante a quien se le acerque a la pareja o ponerla de espalda para poder observar quién le dirige su atención.

Lo importante es saber detectar a tiempo este tipo de conductas y ser consciente de lo que puede implicar relacionarse con alguien así. Cambiar a una persona territorial puede ser bastante difícil y por lo tanto se debe considerar si se está dispuesta a llevar la relación a un plano íntimo.

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