No me divorcio porque me gana la culpa

El sentimiento más común que arrecia antes y después de un divorcio es la culpa. Ya sea por carga moral, religiosa, social, o por sentir haber fracasado como pareja o padres, la culpa suele estar presente durante todo el proceso de separación marital.

Y ¿cómo no va a ser así? Si muchos crecimos con el famoso cuento de “y vivieron felices para siempre”. Comienza el autocuestionamiento. ¿Por qué fracasó? ¿Qué hice mal? ¿Debería de seguir adelante sin importar lo que siento?

“Hasta que la muerte los separe” es otra frase que llega al corazón y lo llena de culpa. Tomamos contratos que no sabemos si podremos cumplir de forma auténtica y honesta. Podemos llegar a pensar que es más importante mantener una promesa a un estatus adquirido que una fidelidad a principios propios. Y esto se vuelve aún peor al incluir a los hijos. ¿Qué imagen están recibiendo? ¿Qué dirán de ellos?

Aun así, y tras haber sufrido este autocastigo, muchas mujeres se sienten agradecidas consigo mismas por haber tomado la decisión, y una sensación de liberación suele acompañarlas. Y es que, en palabras de Miguel Ruiz, “el pecado es cualquier acción que va en contra tuya”, y esto incluye la culpa, el juicio, el reprocharse, etc.

Seamos honestos, nadie tiene la culpa de que una relación a largo plazo no funcione, si observamos los ritmos naturales todo tiene un principio y un fin, tratar de mantener vivo algo que ya no late es como querer guardar esas fresas llenas de hongos en el refrigerador. Simplemente no vale la pena y nos envenena lentamente. Después de todo, no somos aquella persona que se enamoró hace años, ni nuestra pareja lo sigue siendo. Los principios, anhelos, visiones cambian. Como alguna vez dijo Julio Numhauser “Así como todo cambia, que yo cambie no es extraño”.

Finalmente, los hijos suelen disfrutar más de padres en paz, aunque separados, que unidos en violencia, ya sea física, verbal o mental.

Solemos olvidar que vida hay una, y no vale la pena sufrir por un acuerdo que ya no resuena con tu propia intuición. Por el bien propio y del prójimo, la culpa debe ser puesta a un lado para dar pie a la honestidad con una misma y a la pareja, y así tomar una decisión que beneficie a todos.

There are 2 comments
  1. Adriana

    Gracias estoy pasando por cosas similares y me ayuda mucho leer esto, para sentirme en paz con migo misma

    Adry

  2. Diana

    Estoy en proceso de terapia para saber si se puede salvar algo que ya no tiene salvación

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