El amor en tiempos del Emoji

Estoy aquí, pero eso no quiere decir que quiera estarlo, o por lo menos, no en este preciso momento. Igual y regreso, pero todo depende de cómo estimules mi interés. Te aviso desde ahorita que tienes competencia: Snapchat, Facebook, Instagram, Tinder, Youtube, Netflix o todo mi entorno social de WhatsApp. Me estás dando mucha flojera, deja saco mi Galaxy S8 y veo que sigue.

Afrontémoslo. ¿Quién no ha sido víctima o victimario del temido “celularazo” a media conversación en un restaurante? Usted. Si, usted esta siendo puesto a prueba en este momento. El milagroso progreso de la tecnología de los últimos años ha traído consigo una nueva guerra sin cuartel, en la cual todos libraremos al menos una batalla en el futuro no muy lejano. El objetivo final: su atención. El “oro” de la era digital.

No tiene que ir muy lejos, solo basta con estirar la mano y levantar esa pequeña pantalla de 4 a 6 pulgadas que vive en su bolsa: uno de los 57 mensajes grupales de WhatsApp, un Like que no ha dado en Facebook, un email del trabajo sin responder, una promoción de algún producto que seguramente no necesita, o el comentario que requiere una foto de comida en Instagram de su mejor amigo. ¡Es de vida o muerte! Pareciera como si súbitamente, el planeta estuviera impedido de girar si usted no voltea y reacciona.

Por si le daba curiosidad, querido lector, no tengo 85 años y no vivo añorando los “tiempos mejores” de antaño. Tampoco vivo en una cueva, de hecho, estoy escribiendo esta nota desde una computadora con 3 pantallas de 24 pulgadas, y 64 GBs de RAM. Soy ingeniero en sistemas, programador de aplicaciones y el creador, o al menos participante, de mucha de la locura que usted vive todos los días con tanta intensidad. La misión de mi vida: poder jalar su mirada, durante al menos 2 minutos de su sobreestimulado día.

Gracias a usted, hoy podré pagar mi renta. ¿Por qué? Porque siempre hay un gran problema que resolver en su vida. ¿Cuál? Aún no lo se bien, pero si me permite 5 minutos, se lo encuentro:

Esta comiendo mal, no esta sentado correctamente, esta durmiendo muy poco, no esta aprovechando sus vacaciones, su coche esta muy viejo, su esposo esta perdiendo el pelo, su ropa esta fuera de moda, o simplemente, esta aburrido y necesita matar el tiempo. Pero antes de empezar, vamos a la pista a bailar un poco:

¿Se siente gorda? No se preocupe, ahorita le sirvo la foto de una modelo de 21 años que va al gimnasio 7 horas al día y tiene un cuerpo que parece diseñado por ingenieros alemanes. ¿Está atorado en el tráfico? No desespere, en menos de 3 segundos le sirvo un video de un grupo de personas que esta bebiendo champaña sobre un yate en las costas de Grecia. ¿Su date es aburrido? No se me vaya, ahorita mismo ponemos a su disposición a 47 otros candidatos que seguramente serán la cura al soporífero insufrible que tiene en frente, que irónicamente, esta ansiando abrir su Tinder tanto como usted.

Le extendería una invitación a mi restaurante, pero creo que usted ya hizo su reservación. Yo soy el mesero que sonríe cada vez que pide lo mas caro del menu, solo que en este espacio nunca cerramos y usted nunca se quiere ir. Yo siempre sirvo las copas a la mitad, y usted se pasa el día preguntándose si están medio llenas o medio vacías.

Quiero pensar que el punto ha sido hecho, eso es claro, si es que usted sigue aquí. Yo soy el primero en sugerir a mis clientes blogueros que sus notas sean cortas, ya que los “lectores” no gustan ver tanto texto. Contrario a lo que pudiera parecer, la tecnología es mi vida, y después de mi familia, todo mi amor y dedicación están orientados en su dirección. Cada vez que prendo el radio y escucho a alguien criticarla, siento un malestar profundo. La tecnología es como Kim Kardashian. Todo mundo la critica, pero cada vez que aparece, no podemos alejarnos de ella.

Yo no estoy en contra ni de los celulares, ni del Face, ni de Pokemon. Solo me cuestiono en cómo deformamos nuestra existencia con ellos.

La tecnologia, es tan solo una herramienta. Muchas veces puede parecer una dupla de prostituta-proxeneta, aunque realmente tiene mas que ver con un tornillo y un desarmador. Usted decide si la utiliza para crear un librero, o para asaltar gente en un pesero. El infinito poder de la imaginación humana, puede contemplar una playa y romper los secretos del clima, o bien, usarse de fondo en una foto en donde luzca bien un bikini nuevo. No todos podemos, o queremos crear muebles o ganar premios Nobel, ni tiene porque ser nuestro objetivo final. Un poco de diversion no está mal. Aunque descubrir ese limite entre un poco y “solo un poco mas”, es lo que un alcoholico definiría como: lo tengo todo bajo control.

Lo que si podemos y esta a nuestro alcance, es usar la tecnología para hacer nuestras vidas mejores, que de hecho, es su verdadero propósito.

Piense usted ahora en Orville y Wilbur Wright, creadores del primer avión. Ellos querían cerrar el mundo para que usted pudiera descubrir los lugares que sólo podían ser descritos en libros de aventureros. Estoy bastante seguro, que lo último que pasó por su mente, es que su invento fuera utilizado como el escenario de las fotos de Justin Bieber, demostrando lo mucho que él tiene y todo lo que a nosotros nos falta. En la guerra digital por la atención, existen dos secretos que los programadores guardamos con extremo recelo:

A usted, sólo le falta lo que cree que no tiene.

Sus problemas, son del mismo tamaño que su imaginación. Y si hacemos bien nuestro trabajo, su imaginación, es como un bloque de plastilina listo para ser moldeado.

Esto excluye claro, situaciones extremas como el hambre, pobreza, abuso o violencia. Aunque si nos ponemos a pensar en esos casos en particular, tomemos la situación de Túnez, en donde Twitter fue instrumental en la caída de Ben Alí, despiadado dictador que gobernó a ese país Norafricano durante mas de 20 años. Hoy en día, los tunecinos gozan de un tipo de libertad que hace 10 años, hubiera sido impensable. ¿Gracias Twitter? No. Gracias a usted, persona común y corriente, que decidió usar la tecnología para hacer su vida y la de muchos mas en algo mejor. Esta historia no la escribió un gran general, un héroe, o algún politico, sino alguien igual a usted.

Antes de que empiece a formular un plan para derrocar al gobierno corrupto que ahora mismo le está robando, deténgase un poco. Piense en SU vida. No tiene que dejar atrás a sus juegos, fotos, comentarios, chismes y grupos de WhatsApp, todos caben en la maleta. Simplemente imagínese que ahora va a emprender un viaje retroactivo, en el que en lugar de hacer una detallada lista de sus problemas, esta vez, los va a empezar a tachar. Si al final de este ejercicio, usted, descubre que en realidad tiene un problema, sepa que existe alguna tecnología diseñada para ayudarlo. Para cada cosa que realmente le preocupa, hay un equipo de ingenieros, pensadores, doctores, psicólogos, escritores y creadores que no va a dormir esta noche, empleando todo su talento y conocimiento, genuinamente, por encontrar soluciones.

Entre a Yorgasmic, dese el tiempo de leer, ver o escuchar el consejo de aquellos que dedican sus vidas a tratar de ayudarlo. Aproveche la fuente ilimitada de información que el internet pone a su disposición. Usted tiene un tipo de acceso, que nunca antes en nuestra historia, meros mortales como nosotros podían siquiera soñar en tener. Use todo lo que pueda a su favor.

Piérdale el miedo a la tecnología, deje de competir con el celular. Su odioso date de Tinder, puede ser mucho mas de lo que usted se imagina (o igual y no), sólo es cuestión de darnos la oportunidad de descubrir todo lo que este mundo está ansioso por ofrecernos, fuera de una pequeña pantalla. Si quiere dejar su vida para ayudar a comunidades indigenas en la Sierra, haga una búsqueda en Google. Tendrá respuestas inmediatamente. ¡Pero levántese de su silla! O igual y quiere mejorar su vida sexual; todas las respuestas lo están esperando. Si usted quiere salvar al mundo, o mejorar una relación, no importa. Lo único que importa, es que usted utilice la tecnología para eventualmente separarse de su iPhone un momento.

Las dimensiones o los alcances de nuestras preocupaciones y curiosidades, solo deben de ser el motivo que nos impulsa, y la tecnología, es solamente la linterna que nos ayuda a ver mejor el camino que tendremos que recorrer en una noche obscura. Porque hasta el día en que alguien invente una aplicación que encienda los motores de nuestras piernas, nosotros seremos los únicos responsables por seguir adelante. Y cuando usted este listo y después de que termine de hacer figuritas de conejos con las sombras, pongale pilas nuevas a la linterna. Porque si se queda sin luz a medio camino, no va a ser culpa de la electricidad.

Iker Orozco

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