¿Comes en exceso? Esto es lo que pasa en tu cuerpo

Como en toda actividad en la vida, los excesos siempre muestran su mala cara en algún momento, y esto es debido a que los excesos provocan alteraciones en el óptimo funcionamiento de los diferentes órganos de nuestro cuerpo. En lugar de hacerte un listado de lo que significa un exceso, te mencionaré sólo un ejemplo de lo que un exceso puede provocar en nuestro cuerpo: el páncreas, que es el órgano encargado de regular la producción de insulina con 100 unidades diarias de manera normal, produce 300 unidades de este componente cuando ingieres tres veces más de azúcar al día. Este exceso provocará acumulaciones de grasa, colesterol y quizá provoque la producción de cálculos biliares, adenomas y por supuesto, la producción excesiva de otros compuestos y sus consecuencias en la salud de nuestro organismo.

Todos sabemos cuándo estamos consumiendo en exceso un tipo de alimento, por lo que debemos estar conscientes de que, pasado algún tiempo, tal consumo indebido tendrá sus consecuencias.

¿Cómo se refleja cuando hay carencias y deficiencias?

En el mismo contexto de los excesos, estos siempre van acompañados de la exagerada  ausencia en el consumo de otros alimentos; a esto se le llama deficiencia o carencia esencial de nutrientes. La carencia del consumo de nutrientes tiene consecuencias a nivel celular; daño que paulatinamente va creciendo y termina por crear la muerte de los tejidos de uno o varios órganos haciendo que estos fallen en sus funciones.

Un ejemplo: nuestro cuerpo, al detectar que nuestras células están muriendo, trata de compensar el daño creando más células pero con materiales -nutrientes- insuficientes y se producen células defectuosas; originando tumores y hasta cáncer. Es por eso que los especialistas en nutrición atribuyen a que los cánceres son generados por una mala nutrición, situación que enfrenta al organismo a la pérdida de células, a las malformaciones y la incapacidad para defenderlo ante las enfermedades; además de ser causante de baja estatura, problemas reproductivos, fatiga y cansancio crónico.

Por eso es importante, que aprendamos a “escuchar” las señales que nuestro organismo nos manda a través de los diferentes síntomas, como los que he mencionado antes. Escuchar y actuar en consecuencia puede ayudarte a salvar la vida. La forma en que alimentamos a nuestro cuerpo hace la diferencia entre convertirlo en un aliado o en un enemigo.

¿Por qué las dietas médicas no funcionan?

La respuesta es sencilla: las dietas no funcionan porque no estamos dispuestos a cambiar nuestros hábitos. Es importante saber que una dieta funciona con base en la constancia y el esfuerzo diario. Es probable que llevemos a cabo con éxito una dieta para adelgazar, y logremos nuestra meta. Sin embargo, al cabo de un par de años, volvamos a recuperar el exceso de peso perdido, ¿por qué?, porque sólo modificamos temporalmente nuestros hábitos alimenticios por un corto periodo y una vez que logramos nuestro objetivo, paulatinamente, volvemos a cometer “los mismos errores” que producen esa ganancia en la talla, el peso y la masa corporal. Ser capaces de identificar lo que hacemos (ingerimos) mal y erradicarlo desde la raíz es importantísimo.

Es por eso que digo que antes de comenzar una dieta para bajar de peso debemos “ingerir” una fuerte dosis de voluntad y de autoconocimiento que nos permita modificar permanentemente nuestros hábitos alimenticios en la búsqueda de un bienestar y un goce de salud integral con esa misma característica: permanente.

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