¡Ámate a ti mismo!

¡Ámate a ti mismo!

“¿Si no te amas a tu mismo cómo puedes amar a alguien más?”

Y miles de derivados hemos leído a lo largo y ancho del internet, todos proclaman el auto amor y el auto cuidado ¡pero nadie nos explica cómo!

Claro que una buena terapia es lo mejor para descubrir exactamente de dónde viene esa falta de amor propio y empezar a sanarlo, pero si por tu momento de vida no estás yendo, no quieres ir o no está en tus planes próximos tengo aquí un par de puntos importantes que puedes empezar a atacar desde ahora para que el quererte a ti mismo sea un proceso que estás empezando y que cultivas todos los días y no sólo una bonita frase que leíste en Facebook.

Si estás lidiando con problemas de autodestrucción (que el 90% de nosotros estamos, te lo aseguro) probablemente te cueste trabajo hacer alguna de estas cosas, pero es justo ahí donde tienes que poner tu atención.

  •      Desarrolla a tu Ser Observador: olvídate de todo lo que crees saber acerca de ti mismo, quítate el filtro de lo que quieres ver y obsérvate tal cual eres. Pon mucha atención a tus reacciones sin juzgar si estuvieron bien o mal, sólo date cuenta, ¿por qué reaccionaste así? ¿Por qué dijiste lo que dijiste? Si te das cuenta que estás juzgando da otro paso para atrás, ¿por qué estás juzgando eso? ¿Por qué te avergüenza haber reaccionado así? Este es un proceso difícil porque te vas a dar cuenta de muchas cosas de ti que no te gustan, pero el primer paso para sanar algo es aceptar que aunque sea feo está ahí y existe. Tienes que ser 100% honesto contigo mismo.
  •      Escucha tu diálogo interno: ahora que eres todo un maestro en observarte date cuenta de lo que te dices, pon mucha atención a tus pensamientos. Nuestra mente no entiende bromas si cuando te equivocas dices “ay, estoy bien pendeja” tu cerebro no cree que lo dices “nomás porque sí” cree que es una declaración real. Dale a tus pensamientos y palabras el peso necesario, mientras más repitas que eres un desastre, que siempre olvidas las cosas, que odias tu cuerpo más te lo vas a creer. Deja de decirlo en voz alta, después hablamos de como dejar de pensarlo pero primero, por favor, deja de decirlo en voz alta.
  •     Ponte a ti primero: no hablo de que tomes una actitud de “primero yo, después yo y hasta el último yo” sino que procures tus necesidades básicas. En nuestra vida acelerada a veces se nos olvida comer, no nos da tiempo de desayunar, comimos cualquier cosa porque estábamos fuera. NO, NO Y NO, organiza tu vida, crea un sistema haz algo para que comas bien todos los días al menos tres veces al día y no quites el dedo del renglón hasta que lo logres, “no me da tiempo” “qué hueva cargar mi comida” “me choca cocinar” “es que es muy caro” no son excusas válidas, ninguna excusa es válida para ser negligente contigo mismo, tu cuerpo es el único hogar que tienes y sin él, literalmente, no puedes vivir.
  •      Higiene personal: regresando al tema anterior de las necesidades básicas; ser descuidados con nuestra higiene personal es también un modo de desatendernos. Báñate seguido, limpia tu cuarto, lávate los dientes tres veces al día todos los días, sin importar cuanta hueva te de y cuan difícil se te haga, igual que la comida no quites el dedo del renglón y no te creas tus excusas, ¿ya te metiste a la cama y se te olvidó lavarte los dientes? Te tragas tu hueva y te levantas a hacerlo, ¿no puedes ni contigo mismo, menos con levantar tu cuarto? Háblale a un amigo y pídele que te ayude. No dejes que tu propia cabeza te venza, encuentra un modo de hacerlo posible.
  •      Consiéntete: este es posiblemente el punto más importante y difícil de todos, tienes que encontrar un modo de consentirte sin caer en la indulgencia. Consentirte es hacer algo que te gusta muchísimo, irte a tomar un café con ese amigo con el que te la pasas increíble pero nunca se ven, hacer algo que siempre habías tenido ganas pero no habías encontrado el tiempo, ir por un masaje, ir a ese concierto, comprarte ese vestido. Consentirte no es darte chance de comer horrible todo el día, no es dejar de hacer esas cosas que son buenas para ti pero te dan flojera, no es dejar de hacer ejercicio, no es salir a ponerte una maxi peda. Si te destruye aunque sea poquito no es consentirte, es regresar a los patrones que estamos intentando dejar. ¿Cómo saber la diferencia? Regresa al punto uno.

Con todo mi amor, Roxy.

There are 2 comments
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