¡Deja de creer para poder crear!

Una creencia es el estado de la mente en el que un individuo supone verdadero el conocimiento o la experiencia acerca de una cosa o un suceso sin tener prueba de que sea cierto. Otra manera de definir una creencia es la siguiente: es la representación de una actitud positivamente orientada hacia al gusto de algo que se cree que es cierto.

Todas las creencias son inventadas por el hombre: nuestros sistemas políticos, nuestras sociedades, nuestras religiones, nuestros movimientos de espiritualidad, todo lo que leemos, escuchamos y compartimos. Muchas creencias tienen miles de años; otras son adaptadas en el momento. Todos nosotros tenemos creencias que son nuestra base: puede ser la religión con la que crecimos, la cultura de nuestros países, por la que se rige nuestra sociedad o la que nos dieron nuestras familias. Muchas son válidas siempre y cuando nos hagan sentir bien o las utilicemos para un bien común. Otras ya no nos sirven, pues nos estancan y nos hacen sentir mal. Estas últimas son las que debemos dejar ir. Nosotros tenemos el poder de descubrir cuáles son estas creencias fundamentales, identificar si tienen sentido, cómo nos sentimos con ellas y actuar para dejarlas ir o aceptarlas.

Muchas creencias se basan en engaños. Con esto quiero decir que son creencias irracionales, actos u opiniones que asumimos con una deficiencia cognitiva o emocional o con falta de raciocinio.

Por ejemplo, muchos maestros de tópicos de espiritualidad consideran que su creencia es la verdad absoluta y tratan de evangelizar a las personas, desarmándolas emocionalmente para entrar en su mente y sembrar nuevas semillas. Usan una estrategia muy parecida a la que utilizan las religiones: nos agitan, crean un problema que no existía y después nos venden la solución. Esto es lo que hacen los cultos, las sociedades secretas, los fanáticos e incluso, a veces, algunas parejas. Este planteamiento tiene cientos de años; hemos visto muchos ejemplos de esto en la historia. Por ejemplo, cuando los españoles conquistaron México y evangelizaron a los indígenas con el catolicismo.

Las creencias son parte de nuestra historia, de nuestra cultura y de nuestra vida. Muchas personas tienen creencias que les sirven para beneficiarse a sí mismas; el mundo está lleno de ellas. No las podemos cambiar, pero podemos elegir si les creemos o si compartimos tiempo con ellas. Esto no está bien ni mal, pues la humanidad siempre ha sido así y ha tenido esta polaridad. Yo opto por elegir creencias que me hagan sentir bien, que sean de servicio y beneficio para mí y para todos los seres humanos.

Tú decides cómo quieres vivir tu vida y qué tipo de experiencias tener de acuerdo con lo que crees y lo que piensas.

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